Con la prima de Paty Chapoy que es la coordinadora de Televisa-espectáculos pero que ahora fue utilizada como animadora de prensa, se presentó lo que será el nuevo proyecto de Epigmenio Ibarra para una televisora, que es la telenovela "Con Esa Misma Mirada" que es la misma historia que le brindó tanto éxito en TV Azteca pero ahora bajo el sello de televisa-Univisión y VIX. En la invitación a medios para la presentación de este proyecto -que enmarca el regreso de Angélica Rivera a las telenovelas y a los besos en la boca, después de ser la primera dama del país en consecuencia de su unión matrimonial con el ex Presidente Peña Nieto, hoy disuelta-, es que se advirtió que no habría ni entrevistas individuales con el elenco, menos con Rivera, ni preguntas y respuestas al término de la junta de medios, sin embargo al final sí abrieron micrófonos pero para aquellos charlistas de chismes que siempre han resultado serviles a la empresa de la persiana naranja, y bajo la advertencia de no realizar cuestionamientos de política, ni sobre temas de profundidad y mucho menos alguna situación relativa con el sexenio anterior al lópezobradorista. Así fue como llegaron las preguntas frívolas y a modo para perfumar una presentación para la cual asistieron medios cómplices del periodismo corporativo y aquellos digitales que se dicen independientes pero que al final mantienen una mentalidad adhesiva del direccionismo televisivo, que ha hecho que muchos mexicanos hayan sido formados como televidentes y no como ciudadanos, y que ven a Televisa como el templo máximo del aspiracionismo reporteril. "CON ESA MISMA MIRADA", narra la historia de una mujer de las cinco décadas, que lucha por su libertad, para lo cual rompe cadenas convencionales y ataduras impuestas por el prejuicio, mismos candados que no quiso romper Angélica Rivera para hablar de manera frontal para su público, para sus abundantes admiradores y ante aquellos que se dicen periodistas pero que aceptan condiciones que atentan contra su dignidad profesional y personal, y en donde a un micrófono se le da equitativo de un objeto peligroso, como si la palabra libre, pudiera dañar a los expositores, cual arma utilizada en agravio de tantos mexicanos en el sexenio del excónyuge de la protagonista, aunque al final de cuentas, ni Angélica y mucho menos Sofía Castro, resultan culpables directas del saqueo y crimen a la nación, ni de la censura retrograda como modo operativo de Televisa.